La reforma de la ópera

Historia de la Opera.

La reforma de la ópera

La opera cómica italiana, había logrado el mayor éxito en Francia. Hacia 1778, estaba representada por el italiano Nicolás Piccini (1728-1800). Piccini era un compositor muy creativo pero sus argumentos eran extremadamente simples, los personajes se reiteraban y las tramas eran prácticamente invariables. Estos espectáculos privilegiaban el lucimiento de los grandes “divos” para lo cual, presentaban múltiples “arias” ricas en ornamentos vocales. Incluso era costumbre interrumpir la secuencia de la obra para que el artista repitiera un fragmento a requerimiento del público, generando obviamente una ruptura en la trama dramática de la opera.

Cristóbal W. Gluck (1714-1787)

Célebre compositor de sólida formación literaria y musical, encarnará el ideal del Cenáculo Florentino y puede decirse incluso que es el continuador de Claudio Monteverde. Sostenía que la música debía reducirse a su verdadera función y subordinarse a la poesía. Entre sus operas más importantes cabe mencionarse ‘Artajerjes’, ‘Orfeo y Eurídice’, ‘Alceste’, ‘Ifigenia en Aulida’ e ‘Ifigenia en Taurida’.

Teatros de Opera

Después de Monteverde, las operas buscaron ser cada vez más importantes en la expresión de sentimientos. Aparecían recitativos con apoyo instrumental, algunos dúos, coros, preludios e interludios instrumentales. Todos estos espectáculos se presentaban en forma única en el cual el costo de producción eran altísimo. Por lo tanto, la Opera era por entonces un lujo que solo podían permitirse las cortes principescas.

El primer teatro de Opera basado en el concepto de entrada paga fue el teatro de Venecia en 1637, al que luego sucederían muchos otros. Pronto hubo teatros en Roma, Bolona, Napolés, París, Viena y Hamburgo.

En el año 1657, en Francia, la ópera fue convertida en "ópera-ballet" y Lully la presentó siguiendo el esquema drama-música-ballet, al gusto francés.

Opera cómica

El género aparece hacia el 1700. Se produce una ruptura respecto a las temáticas clásicas e históricas para introducir la comedia festiva y trivial, con música sensual y melódica. Este cambio se comprende porque hasta entonces solo se había empelado un estilo en que los versos con podían ser entendendidos por el público que en términos generales desconocía la dimensión simbólica de la mitología. La Opera cómica, originaria de Francia, se diferencia de la Opera tradiciona porque contiene fragmentos de diálogo y los episodios que se cantan van intercalados. En Alemania, el género se llama singspield, y son ejemplos "La flauta mágica" y "El rapto del serallo" de Mozart.

En esta nueva versión de la ópera, prevalece la figura del cantante. Esta época, denominada del bel canto (sublime cantar), dio lugar a creaciones de notable riqueza melódica, pero a menudo, esto fue en perjuicio de la consistencia de los argumentos.

Opera bufa

La ópera bufa se diferencia de la ópera por s carácter cómico y bufonesco en todo de parodia. Es diferente de la ópera cómica porque carece de fragmentos dialogados. Se construye a través de dos o tres personajes que utilizan un lenguaje dialectal y callejero, orquesta sencilla y ausencia de coros. Son ejempos "La sivienta patrona" de Pergolesi y "El matrimonio secreto" de Cimarosa.